Había una vez
un pequinés
un camino de adoquinesy una mujer.
Al pequinés
lo levantó
con su palma
hermosa,
la muerte.
De una derrapada,
el bondi
se engulló
el camino de adoquines,
y sobrevino
el empacho.
Y si las páginas
en blanco
siguen siendo
árboles,
se podrá encontrar
a la mujer
en la copa
más alta.
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